“NUNCA ME CURARÉ, ESTO NUNCA DESAPARECERÁ” Michael Phelps




Uno de los mejores nadadores toda la historia nuevamente habla de lo que ha sido vivir con depresión, principalmente como sobrelleva esta difícil enfermedad con la pandemia.


El atleta olímpico más condecorado de todos los tiempos y ganador de 28 medallas olímpicas, comentó que no volvería a competir en unos Juegos Olímpicos tras despedirse como nadador profesional en Río 2016 acumulando cinco oros y una plata. Una vida deportiva de éxito como pocos otros deportistas han tenido además de una vida difícil que ha superado.


En el verano de 2016,  Michael Phelps hizo pública su lucha contra la depresión. Su historia es bien conocida. En 2004 recibió el primer DUI (driving under influence) en su carrera deportiva. En otoño de 2008, Phelps fue fotografiado fumando de una pipa de marihuana durante una fiesta estudiantil en la Universidad de Carolina del Sur.


En octubre de 2014 Phelps recibió su segundo DUI y suspendido durante seis meses por la federación de natación de Estados Unidos debido un arresto por conducir en estado de embriaguez. En noviembre de 2014 se pone en tratamiento de rehabilitación y en agosto de 2015, Phelps lo vuelve a reventar deportivamente hablando en los Nacionales de Estados Unidos, sentando las bases de lo que iba a ser el resto de su carrera, que todos conocemos, con la culminación en los Juegos Olímpicos de Río 2016.



Los días siguientes a su segunda suspensión fueron los más duros para el nadador norteamericano. Phelps ha repetido muchas veces lo cerca que estuvo de terminar con su vida entre su arresto en 2014 y la fecha del juicio.


"Soy alguien que ha pasado por al menos tres o cuatro periodos de depresión fuerte después de los Juegos Olímpicos y llegué a poner mi vida en peligro", dijo Phelps.

Con la ayuda de amigos y familiares, Phelps superó la depresión. Aunque la historia de Phelps es bien conocida, y tras explicar en varias entrevistas que ese etapa oscura de su vida estaba superada, este pasado lunes ha vuelto a confirmar que no es así.


Tras una entrevista con ESPN, Michael Phelps estaría atravesando un mal momento emocional debido a las consecuencias que la pandemia está produciendo en gran parte de la población. La mayoría de instalaciones donde suele ir a entrenar están ahora mismo cerradas para evitar contagios, no ha tenido muchas opciones de entrenar, que ha sido siempre su válvula de escape en los malos momentos.


“Antes de las Olimpiadas de Río 2016, compartí mis problemas de salud mental públicamente por primera vez. No fue fácil admitir que no era perfecto. Pero abrirme así ante los demás, me sirvió para quitarme un gran peso de encima. Me hizo la vida más fácil. Ahora me estoy abriendo de nuevo. Quiero que la gente sepa que no está sola. Muchos de nosotros estamos luchando contra los demonios de la salud mental ahora más que nunca.

"Tienes días buenos y días malos" "La cosa es... y la gente que vive con problemas de salud mental lo sabe... nunca desaparece. Tienes días buenos y malos. Pero nunca hay una línea de meta. He hecho tantas entrevistas después de Río donde la historia era la misma: Michael Phelps se sincera ante la depresión, entró en un programa de tratamiento, ganó el oro en sus últimas Olimpiadas y ahora todo está mejor. Ojalá fuera verdad. Ojalá fuera tan fácil. Pero honestamente - y lo digo de la mejor manera posible – eso es no querer verlo. Alguien que no entiende a lo que la gente con ansiedad o depresión o trastorno de estrés postraumático tiene que enfrentarse, no tiene ni idea."


"Y realmente, para ser franco, los medios de comunicación forman parte de ello. Me condenaron por todo lo que hice mal a lo largo de los años y, créanme, sé que hubo mucho. Soy responsable de cada error que he cometido. Nadie más que yo. He recibido ayuda y terminé mi carrera con una nota alta para ponerme de nuevo en un pedestal. Pero aquí está la realidad: Nunca me "curaré". Esto nunca desaparecerá. Es algo que he tenido que aceptar, aprender a lidiar con ello y convertirlo en una prioridad en mi vida. Y sí, es mucho más fácil decirlo que hacerlo."


La pandemia ha sido una prueba muy dura que nunca esperaba. Toda la incertidumbre. Estar encerrado en una casa. Y las preguntas. Tantas preguntas. ¿Cuándo va a terminar? ¿Cómo será la vida cuando esto termine? ¿Estoy haciendo todo lo que puedo para estar a salvo? ¿Está mi familia a salvo? Me vuelvo loco. Estoy acostumbrado a viajar, a competir, a conocer gente. Esto es una locura. Siempre estoy al límite. Siempre estoy a la defensiva.

"Desearía no ser yo" Hay momentos en los que me siento absolutamente inútil, en los que me cierro por completo, pero lleno de ira. Si soy sincero, más de una vez he gritado en voz alta, "¡Desearía no ser yo!" A veces tengo la terrible sensación de que no puedo soportarlo más. No quiero ser yo nunca más.



Phelps cuenta que va al gimnasio todas las mañanas, porque le viene bien, tanto para su salud física como mental. Sin embargo, cuando amanece después de las 7 de la mañana ya es tarde para entrenar y comienzan sus problemas: “Si pierdo un día, es un desastre. Entonces me meto en un patrón negativo de pensamiento en mi propia cabeza. Y cuando eso sucede, soy el único que puede pararlo. Y generalmente no se para muy rápido. Solo lo arrastro, casi para castigarme de alguna manera. Eso es lo que hago si cometo un error o si molesto a alguien, entonces creo que siempre es mi culpa y simplemente me desanimo. Cuando eso sucede día tras día, acabas aterrado. Y esa ha sido esta cuarentena la mayor parte del tiempo”.


Obviamente, el nadador no ha sido el único deportista que ha padecido este tipo de problemas, pero sus antecedentes generan preocupación. Según cuenta en el artículo, sus hijos son de gran ayuda porque sus abrazos y sonrisas le permiten olvidarse de sus demonios, como él mismo los definió, y disfrutar de un rato sin ansiedad ni preocupaciones.


"Cuando estaba nadando, la piscina era mi escape. Cogía toda esa ira y la utilizaba como motivación. Pero ahora ese escape no lo tengo. He aprendido en esos momentos que es importante tratar de dar un paso atrás. Respirar profundamente. Vuelve al principio y pregúntate: ¿De dónde vienen estas emociones? ¿Por qué estás tan enfadado? Eso es algo que aprendí en el tratamiento.


A través de la psicología, ha descubierto herramientas que le permiten liberarse de estos conflictos internos y, aunque no siempre es sencillo, funcionan cuando los aplica.


El objetivo con su mensaje no es solo contar cómo está viviendo esta pandemia, sino aconsejar a otras personas con sus mismos problemas para que no tengan miedo en pedir ayuda a amigos, familiares y comenzar una terapia: “No hay nada de qué esconderse. Nada que temer. La lucha es solo contra ti mismo”.


Fuente Planeta Triatlón

ESPN









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