Jay Hewitt tiene Cáncer cerebral terminal y ha concluido un IRONMAN en honor a su hija






Una historia de motivación enorme que nos llega hasta el alma donde siempre el amor está presente, unido a la esperanza, la fe y ha jamás darse por vencido. Luchando hasta el final.

Jay actualmente está luchando contra un cáncer cerebral terminal y no piensa rendirse.

A pesar de su diagnóstico, tomó la decisión de realizar un Ironman en honor a su hija. Pará demostrarle que siempre se debe luchar hasta el final.


Un mes después de la segunda cirugía cerebral comenzó el tratamiento de radiación y quimioterapia, para asi luego iniciar su entrenamiento para el Ironman.


El primer tratamiento de radiación le ocasionó fuertes náuseas y fatiga, pero mantenía su convicción de la promesa, así que superó las adversidades y fue al gimnasio ese primer día consiguo correr una milla en la cinta y así continuó sumando distancia y rendimiento.


Cada día que iba a recibir tratamientos de radiación y quimioterapia, también salía a correr. Después de 5 semanas de tratamiento, logro correr 20 millas al día. Algo que claramente era todo une éxito.


Su tratamiento de radiación había terminado, y la quimioterapia estaba mejorando. Así que intensificó su entrenamiento.


Aprendió a nadar de manera competitiva y a montar en bicicleta de manera eficiente. Después de un año de quimioterapia, había entrenado su cuerpo para poder intentar un Ironman de distancia completa: 3,800 metros de natación, 180 km de ciclismo y 42.195 km de carrera en asfalto ... todo en menos de 17 horas como objetivo para no ser descalificado.


El entrenamiento durante el tratamiento contra el cáncer fue difícil. Impulsar su cuerpo para correr la maratón fue un desafío adicional debido a los muchos efectos secundarios de la quimioterapia.


Sin embargo, si su hija iba a verle derribado por un cáncer, quería que le viera levantarse, encontrar fuerzas y seguir adelante. Comenta que no estaba seguro de si su cuerpo sería capaz de recorrer la distancia completa, pero por su hija tenía que intentarlo.


”Cuando crucé la línea de meta en menos de 14 horas, verla hizo que todo valiera la pena. No tenía nada que demostrar, pero tenía un ejemplo que necesitaba dar. En la línea de meta, miré a mi hija a los ojos y le dije: 'Si yo puedo hacerlo, tú puedes hacerlo'. Sueña en grande y nunca pierdas la esperanza. Encuentra fuerzas y ​​sigue adelante '". - Jay Hewitt


Cuando el coraje y la voluntad son indomables y la valentía va de la mano de Dios suceden cosas impresionantes.